La tribu de las chochoirritado.
Están cerca. Se ven. Su presencia se siente. Ya lo huelo. Tiene el chochete echando chispas después de haberse puesto un tinte íntimo con decolorante y haberse ido a la playa nudista a tomar color.
Se van a un monasterio de retiro espiritual porque se han dejado todo el sueldo en cremas y lo llevan crudo para este fin de semana.
Llamarán. Preguntarán qué estamos haciendo una multitud aguantará en silencio la risa para decirles que no hay marcha en Nueva York ni ganas de fiesta. Mentira. Mentira todo.
Y me sentiré mala persona y ello me reconfortará, porque creo en la justicia a largo plazo y creo que cada uno termina recibiendo de los demás el trato que merece. Como yo valgo mucho, Loreal, levanto mucho la cabeza y me choco con el techo de lo divinísimo que soy.
kane26@terra.es
16.5.06
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