MICROMUERTES
He micromuerto tantas veces que las microrresurrecciones han cambiado mi conciencia y mi forma de sentir. Ya no siento nada. Me he clavado un tenedor en la mano, lo llevo colgando y lo enseño a todos los que me lo piden, pero no lo noto. Me caen los chorreones de sangre a los ojos, los chorros que me provoca la corona de espina, pero no me doy cuenta, aunque a veces escuece un poco. Y me subo a la cruz a que me pongan los clavos porque sé que no importa, que voy a morir y voy a resucitar mil veces. Seguiré condenado a morir de amor y a morir por amor, pero no importa. En realidad nada importa.
kane26@terra.es
9.10.06
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