4.4.08



La puta realidad.


Ni dignidad ni superpoderes. Nada.

No me queda nada. Sólo fingir la vergüenza tan profunda que siento y levantar la cabeza con orgullo para que no se me vean los ojos ni la expresión de tristeza que me invade cada vez que recuerdo cómo he mandado a tomar por culo mi vida por una persona que no - porque no - está por mí.

Aunque me la haya follado.

Soy un nombre más de una lista de 200. No significo nada más.

El profesor Humbert sabía lo que se hacía cuando se enamoraba de Lolita. Caprichosa, infantil, egocéntrica... Humbert mandaba a tomar por culo su vida y yo sigo su sendero.

Cada nuevo nombre que él me iba deciendo duplicaba los fragmentos de mi corazón. Acepté que tenía que estar en mi lugar, que ser una persona adulta. Que no ser una persona.

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