EL ROLLO NABOKOV CONTINÚA
O al menos eso me quiero creer yo con los anónimos, técnica que NO me funcionó con mi ídolo de las fotocopias, al cual, por cierto, en cierta rememoración nostálgica de mi acoso vía cartita anónima, he vuelto a mandar otro anónimo declarándole mi amor. En el fondo debe sonar a falso, porque a mi copistero del alma ya no le quiero en realidad. Está buenísimo y to eso, pero no me apetece ahora. A lo mejor con salsa roja de los chinos sí me apetecería, pero así en crudo no.
Y digo que la historia con el alumno continúa porque la vía tecnológica anónima me lo permite. Qué dolor. Qué horror. Por favor, que vengan a detenerme.
kane26@terra.es
10.7.04
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