FIN DE LA TRAMA PLATÓNICA
Mi alumno se licenció y no pude despedirme siquiera de él. Lo busqué y no lo encontré. Lo peor es que en la graduación cruzamos las miradas un par de veces y yo no sé si me odia o me evita o le simpatizo o me ha descubierto o mil neuras.
Me sentía ayer cansado física y anímicamente. Ésta es la historia más gilipollas que me ha ocurrido nunca y no puedo contarle a nadie porque me acusaría de una infidelidad que nunca llevé a cabo.
Yo quiero a mi pollo y sé que mañana será otro día y estaré ilusionado, pero hoy quiero encerrarme en mi casa.
kane26@terra.es
8.7.04
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