Te quiero.
Y no renuncio a nada de lo que eres ni de lo que representas. Formas parte de mi sangre, de mi adn, de mis neuronas. No puedo renunciar a ti porque sería como renunciar a una parte de mi cuerpo.
Pero no puedo evitar dejarme seducir, jugar a sentirme atractivo, jugar al playboy para ver cómo crece mi ego. Y me lo creo, y ahí está el problema, que me lo creo. Espero que algún día llegues a perdonarme.
kane26@terra.es
13.12.08
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